Sin muchos fundamentos Milei y la ultraderecha pretende asociar las ideas de la izquierda con una dictadura en momentos donde el presidente dice abiertamente que hay que perseguir a los "zurdos".
Primero lo primero. Hay que aclarar porqué decir que Hitler tuvo algo que ver con las ideas comunistas es un disparate que contradice toda la historia. El dictador alemán justamente llega al poder para perseguir a los trabajadores y sus sindicatos que en ese momento en su mayoría se adherían al ideario socialista.
Eran tan populares las ideas socialistas que hasta el partido en el que se agrupaba Hitler se llamaba Partido Obrero Nacional Socialista de Alemania porque su idea era ganarse la confianza de las masas para esconder sus verdaderos propósitos.
Hitler logró alcanzar el poder gracias a que contaba con el apoyo del ejército alemán y de gran parte de los más grandes empresarios, banqueros y propietarios de tierras de Alemania porque querían destruir la resistencia de los trabajadores para ajustarlos en momentos de crisis económica y con una guerra mundial en vísperas. Un dato no menor es que las y los obreros alemanes tenían los sindicatos más grandes y fuertes de Europa, destruirlos a ellos era una forma de atacar a todos los demás trabajadores europeos.
Por esto, entre los primeros perseguidos fueron, justamente, los dirigentes de los partidos comunista y socialista que pasaron a llenar los campos de concentración en el país germano, donde eran torturados y ejecutados. Entre los más brutales estaban los campos de Dachau y Buchenwald.
Como decíamos antes, el trasfondo del momento cuando los nazis dominaban Alemania era de crisis económica mundial muy grande, donde el comercio mundial estaba prácticamente parado y crecían el desempleo y la miseria. Pero también la resistencia obrera. Los trabajadores alemanes venían desde 1930 creciendo en organización y resistencia.
Para la víspera del ascenso de Hitler la clase obrera germana estaba protagonizando una verdadera revolución: toma de fábricas y control obrero de la producción, manifestaciones y huelgas constantes denunciando el peligro fascistas, asambleas de democracia directa donde las y los trabajadores votaban cuando hacer huelga, donde hacer huelga y cómo, a la vez que organizaban la defensa armada contra las bandas fascistas.
Además no era la primera vez. Los trabajadores germanos ya habían protagonizado grandes revoluciones en 1918-1919, 1921 y 1923. En aquellas ocasiones habían terminado en derrotas pero la experiencia seguía viva.
Fue tal el miedo de los grandes empresarios -querían que fuesen los trabajadores los que pagaran con sus cuerpos (y más adelante sus propias vidas) los costos- que le fueron dando cada vez más apoyo a Hitler para que ahogara en sangre la revolución obrera.
El contexto internacional
Las ideas fascistas, no obstante, no habían aparecido únicamente en Alemania ni para el momento en que surgía Hitler. El fascismo fue un fenómeno internacional que aparece en el periodo conocido como “entreguerras” es decir en las décadas de 1920 y 1940, entre la primera y la segunda guerra mundial como una respuesta de la burguesía en situaciones de crisis social y de la acción revolucionaria del proletariado para contrarrestarlo.
Es así que los partidos o agrupaciones nazis aparecen primero en Italia, bajo el mando de Benito Mussolini, justamente para derrotar la revolución obrera de los trabajadores italianos pero también en Inglaterra o EEUU donde, si bien no llegaron al poder, movilizaron a miles. Incluso en Argentina agrupaciones fascistas se organizaron e incluso llegaron a llenar el Luna Park en la década del ‘30.
El partido nazi en Alemania
En el caso de Alemania, los Nazis nunca habían podido hacer pie entre los trabajadores aunque lo intentaron. Incluso los grandes empresarios que apoyaban a Hitler tampoco lo consideraban “su” partido. Como explica León Trotsky en su libro “La lucha contra el Fascismo en Alemania” el fascismo es un régimen que moviliza y militariza a las capas sociales situadas inmediatamente por encima del proletariado, aquellas que temen ser arrojadas a sus filas, con el objetivo de destruir las organizaciones obreras. Este sistema no se limita a la represión y el terror policial, sino que busca eliminar todos los elementos de la democracia proletaria en la sociedad burguesa, manteniendo a la clase trabajadora en un estado de atomización forzada.
Es decir que el fascismo tiene que organizar a la clase media, aterrada por perder sus pequeños comercios o tierras (por efecto de la crisis) y terminar en la pobreza, convencerla de que el problema son los trabajadores y armarla para destruir físicamente cualquier tipo de organización como sindicatos, mutuales, clubes deportivos, periódicos, etc.
Trotsky es categórico cuando afirma que "si el partido comunista es el partido de la esperanza revolucionaria, el fascismo, en tanto movimiento de masas, es el partido de la desesperación contrarrevolucionaria”
Es así que los capitalistas -con Hitler al mando- querían privatizar los sistemas de salud, concentrar todo el ahorro nacional en las más grandes empresas, cortar ayuda estatal para discapacitados, jubilados, etc. y recortar salarios. Estos planes de los Nazis estaban completamente en contra de lo que pensaban los comunistas que defendían los salarios y las condiciones laborales.
Finalmente Hitler logró organizar a las clases medias alemanas bajo su partido y atacar las organizaciones obreras. Por parte del Partidos Comunista, estos tendrán una política que los trotskytas definieron como “sectaria”, cuando -siendo uno de los partidos obreros más grandes de Alemania- se negaron a luchar junto con el Partido Socialista (al que llamaban “socialfascismo”) contra la amenaza fascista. Al no organizar una lucha de todos los trabajadores juntos contra Hitler, éstos se desmoralizan llevando al triunfo de los nazis. Trotsky denunció esta política criminal desde el comienzo.
El expansionismo alemán
Pero además y no menos importante, los empresarios alemanes se preparaban para expandir las fronteras nacionales y ocupar más territorios para saquear sus recursos naturales, redes comerciales y explotar a los trabajadores de los países ocupados.
Alemania, que había sido derrotada en la Primera Guerra Mundial, había perdido parte importante de su territorio. Además, como parte del Tratado de Versalles que fue el acuerdo para finalizar la guerra y hacer efectiva la derrota alemana, también fue obligada a pagar reparaciones de guerra. Esto fue leído en una parte importante parte de la población alemana como una humillación. Hitler también explotará esto con un discurso ultra nacionalista.
No menos importante fue el contexto internacional de competencia imperialista de las potencias mundiales en lucha por dividir al mundo en zonas de influencia y su la lucha descarnada por expandir el capital financiero de los principales monopolios.
Así fue que la burguesía alemana, si bien necesitaba cuestionar el orden colonial creado por el eje franco-británico, a su vez necesitaba seguir expandiéndose financieramente lo que llevaba a un enfrentamiento cada vez mayor con los demás imperialismos.
Alemania que ya había tenido que luchar contra la alianza británico-francesa por esto mismo durante la Gran Guerra, ahora debía redoblar sus esfuerzos. Esto eventualmente terminaría en una guerra entre las potencias imperialistas, la Segunda Guerra Mundial.
Así que, como demuestra la historia, el discurso que hoy quieren vender los trolls de la derecha internacional, no Hitler no fue en absoluto comunista, todo lo contrario.
Además, no está demás decirlo, que finalmente Hitler fue derrotado. Quienes tuvieron un rol destacado en esto, fueron los comunistas que vencen al ejército alemán nada menos que en Berlín, el corazón del imperialismo nazi. Pero eso te lo contamos en otra nota. (LID) Por Matthias Flammenman
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