En la tarde de este miércoles, luego de un discurso que incluyó cifras falsas de déficit comercial estadounidense, Trump firmó el decreto que impone aranceles sobre todo a productos provenientes de China, la Unión Europea, Taiwán (principal fabricante de microchips), Japón e India. También insistió con los aranceles a Canadá y México. Expresa un cambio drástico en la política comercial estadounidense con repercusiones globales.
Desde los jardines de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense Donald Trump dio un discurso en el que confirmó la implementación, y en algunos casos el aumento, de tarifas comerciales para las importaciones que ingresan a Estados Unidos.
Estas medidas profundizan el curso proteccionista que viene llevando adelante Trump desde que asumió el pasado 20 de enero y significan un giro en la política estatal estadounidense que se basaba en acuerdos comerciales con países clave como China, o bloques de países como la Unión Europea.
Esto implica fuertes consecuencias tanto a nivel interno como a nivel mundial. En el primer caso, es muy probable un aumento de la inflación por el encarecimiento de los productos importados. El discurso de Trump de que estas medidas son para defender la producción y el empleo internos, en la práctica tiene muchas contradicciones ya que el aumento en el valor de muchos insumos importados podría incluso afectar la producción local.
Aunque en la lista de aranceles recíprocos no figuran Canadá o México por ser parte -con el imperialismo estadounidense- del Tratado de Libre Comercio, como venia anunciando (y posponiendo), a partir de la media noche (DST -horario de verano) los vehículos importados serán grabados con un 25% de aranceles. No queda claro cómo se hará con automóviles provenientes de Canadá que en su mayoría son fabricados en ese país, pero con piezas provenientes de Detroit (EEUU) y varios tienen hasta un 51% de piezas estadounidenses, lo mismo o en mayor escala pasa con vehículos de México, que en algunos casos cruzan la frontera hasta 7 veces, para terminar de ser ensamblados en el país latino, para luego exportarlos al país del norte.
Tanto la Unión Europea como México y Canadá han manifestado que responderán con medidas similares a las de EE. UU.
Como planteamos en la edición internacional de ayer martes: "Las medidas arancelarias de Trump no surgen en un vacío. Son una respuesta a décadas de deslocalización de la producción hacia países con mano de obra más barata, fenómeno potenciado durante el auge del neoliberalismo. Esta migración de capacidades productivas dejó a sectores enteros de la clase trabajadora estadounidense sin empleo, mientras las empresas aumentaban sus márgenes de ganancia. Este proceso fue una política de estado, que avanzó en administraciones demócratas y republicanas, dejando un tendal de trabajadores sin trabajo, que son quiénes, años después, volcaron su frustración contra el sistema al voto trumpista." Pero quienes sufrirán las consecuencias será precisamente la clase trabajadora y sectores populares norteamericanos, puesto que son los intermediarios de las empresas importadoras las que abonarán estos aranceles, que luego los empresarios trasladarán a los precios finales.
La última vez que Washington emprendió una oleada proteccionista relativamente comparable fue hace casi un siglo, con los aranceles Smoot-Hawley de 1930 (fue una legislación estadounidense que aumentó los aranceles de importación a partir de ese año. Esa ley fue impulsada por el senador Reed Smoot y el diputado Willis Hawley y entre algunas consecuencias produjo la intensificación del nacionalismo en todo el mundo y perjudicó la exportación de productos estadounidenses).
En un tramo del discurso presentó al trabajador jubilado de la industria automotriz, Brian Pannebecker, pretendiendo mostrar el supuesto apoyo a estas medidas de la clase trabajadora. Pannebecker es el fundador del grupo "Auto Workers for Trump" en 2024, que militó su campaña a la presidencia.
En el plano internacional, se espera una reducción de los intercambios globales, lo que ya está generando incertidumbre en los mercados con caídas de las acciones de muchos grupos empresariales. Se calcula que desde febrero se perdieron 5 billones de dólares de capitalización bursátil. Las bolsas de Estados Unidos prevén una baja de sus acciones para este jueves cuando abran los mercados.
Es vital para la clase trabajadora estadounidense, comenzar a construir una alternativa propia a las políticas del mega empresario Donald Trump del partido Republicano, pero también del Partido Demócrata que mientras gobernó no ofreció ninguna respuesta de fondo a favor de las grandes mayorías populares. (L.I.D)
Diario de la criminalización de la protesta social en Salta - Marco Diaz Muñoz
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