El embajador de EE.UU., Peter Lamelas, recorre las provincias del norte argentino reforzando la injerencia yanqui y la entrega de nuestros bienes comunes naturales bajo el gobierno de Milei. En medio de la disputa geopolítica de la potencia norteamericana con China, los gobernadores se suman a reforzar la subordinación al imperialismo.
El embajador de Estados Unidos en Argentina inició una recorrida por las provincias del norte del país. Salta y Jujuy fueron sus primeros destinos, en donde fue recibido por Saenz y Sadir.
La postal de Lamelas recorriendo la región, reuniéndose con los gobernadores, empresarios mineros e incluso subiendo al escenario junto a la banda Los Tekis en el aniversario de San Salvador de Jujuy, va mucho más allá del gesto diplomático. Detrás hay intereses concretos: recursos estratégicos, la disputa global con China y una política exterior que, bajo el gobierno de Milei, se alinea sin matices con Washington.
El colmo quizá haya sido que el gobernador Saénz y el intendente de Salta hayan decidido celebrar el aniversario de la ciudad junto al embajador, obsequiándole un tradicional poncho. "Cuando celebramos la libertad, crecemos más fuertes juntos" escribió Lamelas en sus redes sociales.
En la mira: litio, minería y negocios para pocos
La agenda del embajador tuvo un eje claro: minería y energía. El litio argentino se volvió un recurso codiciado, con Estados Unidos y China disputando su control. En ese marco, la política del gobierno nacional profundiza la apertura a capitales extranjeros, con el norte como puerta de entrada privilegiada.
En Jujuy, Lamelas se reunió con el gobernador Carlos Sadir y con representantes de la Cámara de Servicios Mineros. Allí dejó en claro el objetivo de Washington: posicionarse como "socio de preferencia" también en el sector minero. No es un dato menor: Jujuy y Salta concentran buena parte de las reservas de litio y, al mismo tiempo, sostienen vínculos comerciales con China, lo que tensiona la disputa geopolítica en curso. El propio Lamelas ya había anticipado, antes de asumir, que buscaría "vigilar" los acuerdos con China en las provincias.
"Los chinos son competencia y tienen otros intereses, otros valores. Tenemos que estar preocupados por eso", dijo hace apenas unos días atrás. El trasfondo de su recorrida es claro: asegurar condiciones para el avance de empresas y capitales estadounidenses sobre recursos estratégicos como los bienes comunes naturales y disputar ese lugar con el gigante asiático.
Tensiones geopolíticas
Las declaraciones del embajador sobre los vínculos con China no tardaron en generar repercusiones. Lamelas aseguró: "Estados Unidos estaba durmiendo y se despertó ahora por Milei, por el presidente Trump, por Marco Rubio”. Se refería al rol de la potencia en América Latina, que ahora busca recuperar terreno en la región. El mensaje fue directo: Argentina debería tomar distancia de China en áreas sensibles como infraestructura, comunicaciones y seguridad.
La respuesta de la embajada china en el país fue inmediata. Acusaron a Lamelas de difamar la cooperación bilateral, de actuar con una lógica de Guerra Fría y de promover la confrontación entre bloques. También señalaron la contradicción de Estados Unidos, que mantiene miles de empresas operando en China mientras cuestiona los vínculos de otros países con ese mismo socio comercial.
El cruce expone lo que está de fondo: América Latina es un escenario de competencia entre potencias, con el litio como uno de los recursos clave en juego.
El alineamiento con Washington
La política exterior del gobierno de Javier Milei se inscribe en ese escenario con un alineamiento explícito hacia Estados Unidos. No se trata solo de declaraciones: implica una orientación concreta en materia económica, de inversiones y de inserción internacional.
En el norte del país, esto se traduce en acuerdos que facilitan el avance del extractivismo a manos de capitales extranjeros, principalmente yanquis. El desembarco de estos mismos y el protagonismo de empresas multinacionales en sectores estratégicos es uno de los rasgos más claros de esta orientación. Mientras tanto, los gobiernos provinciales celebran estas inversiones bajo la promesa de "desarrollo" y de empleo.
Sin embargo, la experiencia en las zonas mineras muestra otra cara: una industria que genera muy pocos puestos de trabajo, precarización laboral en aumento, gran impacto ambiental y conflictos con comunidades locales, especialmente en territorios indígenas.
Para tomar como referencia, el sector minero perdió 8.800 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y enero de 2026 según datos de la Secretaría de Trabajo. Es decir más de un 9% del total de los puestos del rubro. Además, si se tiene en cuenta el total de empleo registrado del sector privado, minería representa tan solo el 1,39 %.
La elección de Salta y Jujuy como primer destino de Lamelas no fue casual. Forma parte de una estrategia más amplia para asegurar presencia en una región clave por sus recursos, en medio de la disputa global por el litio. Es en ese sentido que debe leerse esta nueva incursión, buscando reforzar la subordinación y el coloniaje con la complicidad de los gobernadores. (L.I.D)
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