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Las caras de la malnutrición infantil en el norte argentino: entrevista a Fernando Longhi

Reproducimos la entrevista realizada a Fernando Longhi, doctor en Ciencias Sociales con orientación en Geografía e investigador adjunto del CONICET, quien aquí nos explica de qué se trata cuando hablamos de malnutrición infantil en el NOA.

29 de mayo

- ¿Por qué elegiste al NOA como región para empezar a investigar?

En el Norte Grande se encuentran las 9 provincias más pobres del país. Por ejemplo, hicimos estudios a partir de registros estadísticos de medidas antropométricas de varones de 18 años, que ingresaban al servicio militar a principios de siglo XX. Allí se les tomaba la talla, entre otras medidas y pudimos observar que los norteños eran mucho más bajos por varios centímetros de diferencia que los conscriptos provenientes de otras regiones. Eso fue hace 100 años, pero esa situación prevalece actualmente y muestra que la altura a la que llega una persona no es sólo producto de la variable genética.
Factores como el hacinamiento, parasitismo recurrente, limpieza de las excretas deficiente, una mala higiene, ausencia de conexiones cloacales, no hay conexiones de agua segura, precariedad laboral. Todos estos factores condicionan, de alguna manera, el desarrollo físico que ese niño tendrá. Este, probablemente no alcanzará una altura según su genética y tendrá un desarrollo cerebral condicionado.

- Entendiendo de que hubo un primer golpe a estos sectores durante los 90 y el impacto en el post 2001¿Podrías hacer una cronología de cómo fue el desarrollo de las personas que en ese momento eran niños después de la crisis social y económica del periodo?

En el 2002/2003 que fue la crisis, los diarios y medios televisivos nacionales e internacionales, mostraban a Tucumán como la cuna del hambre y la desnutrición crónica. Me acuerdo en aquel entonces de Lanata entrevistando a Barbarita Flores aquí en Alberdi. Mostrando ante las cámaras y la televisión como una niña lloraba de hambre, en este país tan próspero.Sin embargo, no mostraba los niveles de desnutrición que podíamos encontrar en cualquiera de las otras 9 del norte. Tampoco es un problema exclusivo de esta región como muestra el conurbano bonaerense o incluso los barrio periféricos de algunas ciudades como Rosario, entre otras.
Ahora bien, nosotros no evaluamos al mismo niño a lo largo del tiempo. Nosotros hacemos estudios en años determinados, independientemente que sean los mismos niños o no. Como nosotros trabajamos con registros oficiales, podemos decir que muchos niños que mueren por desnutrición son registrados como muertos por diarrea, muerte súbita, paros cardiorrespiratorios..Te doy un ejemplo, de manera recurrente aparecen niños que fallecen por desnutrición en las regiones donde, por lo general, viven comunidades Wichí y Toba. Cuando vos observas el acta de defunción de esos niños. Este tenía 12 años, pero el peso era de un niño de 4 o 5 años, evidentemente tenía una desnutrición crónica, pero en el acta de defunción aparecía paro cardiorrespiratorio.

Luego de la crisis del 2001 fue incrementándose cada vez más el sobrepeso y la obesidad infantil. El primero se asocia tradicionalmente a una buena nutrición. La evidencia muestra que el sobrepeso y la obesidad creció rotundamente desde esos años en particular. Un ejemplo es la localidad tucumana de Simoca donde el 90% o 95 % de los chicos de las escuelas que estudiamos tienen sobrepeso y obesidad.

El sobrepeso y la obesidad tienen un contexto social relacionado a la pobreza y es la otra cara de la malnutrición. porque se debe al consumo de alimentos baratos y rendidores como pan, grasas, harinas, guisos, fideos. Una dieta donde la proteína, la carne, frutas y verduras son muy reducidas. Eso puede traer consecuencias graves por la aparición temprana de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, entre otros padecimientos.El aumento de la obesidad, produjo que la Organización Mundial de la Salud comenzará a hablar de “pandemia de obesidad”.

- Vos hablas de muertes indirectas por la diarrea o enfermedades respiratorias ¿Cómo se agravan las enfermedades que existen?

Hay algo que llamamos sinergia. Es decir, si tenés un chico con diarrea que vive en una casa, en donde hay piso de tierra y hay animales que comparten la intimidad doméstica con toda la familia, y además tenés una letrina que está mal instalada, entonces la diarrea se transforma en recurrente, porque los gérmenes necesarios para producir una infección intestinal están presentes. Muchos chicos viven en ese contexto, no tienen zapatillas y gatean en el suelo sucio, entonces vas al baño con esos mismos pies descalzos y contaminas el resto del hogar, o porque no tienen una heladera donde conservar los alimentos de forma apropiada, no tienen acceso al agua potable, etc.
Además, en ese niño que sufre una diarrea, su flora intestinal que absorbe los pocos nutrientes de su dieta, disminuye. Seguramente ese niño irá a un centro asistencial, se tratará su diarrea y después vuelven al mismo lugar en donde se enfermó. Lo que tratamos en distintos trabajos, fue el problema de la frecuencia de asociación de las diarreas y enfermedades respiratorias al problema de la nutrición. Hay cierta intersección con el problema.

- Hay casos en los cuales niños acuden al hospital con bronquiolitis reincidentes. ¿Podríamos decir que está relacionado al contexto en donde viven, como por ejemplo viviendas precarias, humedad de pisos, entre otros?

Muchas veces se asocia la pulcritud del aire solamente de acuerdo al consumo de cigarrillos, pero muchas familias cocinan con leña. El cocinar con leña dentro del hogar, aún más con leña húmeda, produce un ambiente tóxico en las casas, sumándole un factor más a un cuadros estructurales y animales domésticos, que no están desparasitados. En este sentido, un parásito que se aloja en el intestino de un niño, que incorpora baja cantidad de nutrientes, implica que se alimente el parásito y no al niño.
- Venimos escuchando testimonios sobre la alimentación a base de harinas y carbohidratos en los comedores estatales. Esto se acentúo con la crisis que desató la pandemia

Sí, hay muchos chicos que comen en comedores estatales que sufren de pobreza y malnutrición. Ahora bien, las partidas presupuestarias para los comedores no son suficientes para dar alimentación de calidad. Si la encargada de un comedor tiene un presupuesto mensual que alcanza para 10 días de alimentos saludables y el resto del mes quedan sin comida, tiene que buscar alimentos que sean más baratos. Entonces esa encargada, tiene que tomar decisiones en donde el guiso es el protagonista y en especial los hidratos de carbono.
La vez pasada hacían un cálculo en Córdoba de cuanto costaba la canasta básica alimentaria del indec, para establecer la línea de indigencia, y cuanto una canasta nutricionalmente apta. El valor era dos o tres veces más alto de lo que actualmente cuesta lo que se considera la canasta básica.

Hay estimaciones que establecen que después de la pandemia, la pobreza aumentaría un 10% en Argentina. Esto es un promedio, pero queda claro que hoy en la Argentina, una familia que tiene un ingreso de por ejemplo $ 80 mil mensuales, una proporción de esos ingresos van destinadas a alimentación, salud, vestimenta y luego queda una proporción para otras cosas. Pero una familia que tiene $ 20 mil de ingresos, casi todo va destinado a la compra de alimentos, incluso necesidades básicas quedan desatendidas, como la salud. En ese contexto de pobreza es donde la economía está articulada con el trabajo informal y precario. Todo eso se ve afectado con la pandemia y lo que hace es agudizar la pobreza previa.

- Pensando postpandemia, y tomando las cifras que dicen que el PBI va a bajar un 6%, junto con la actual renegociación de la deuda con el FMI. ¿Vos pensás que puede darse un agravamiento de la malnutrición como en 2001?.

Es claro que los problemas se van a agravar, ya sea en algunas familias por déficit o porque habrá un alza en el consumo de alimentos rendidores. Habrá mayores penurias y mayores problemas en el estado nutricional de los niños. Aunque no hay datos que permitan saber cuál es la magnitud actual de la malnutrición, sí hay son estimaciones. y si hay fuentes que tengan cifras mensuales o anuales, estas no son públicas.
Pienso que hay políticas que ayudan, pero que no rompen con la situación estructural, por ejemplo la tarjeta alimentaria, el IFE, u otras políticas que tienen que ver con dar ingresos a las familias, tratan de atenuar de alguna manera determinadas problemáticas, pero no apuntan a una solución concreta, de acceso a los recursos, sin mencionar el problema inflacionario. Los problemas educativos severos, la precariedad laboral, donde por ejemplo, se sabe que hay pymes que van a cerrar y muchas personas articuladas con esas economías van a quedar sin trabajo. Hay una incertidumbre muy grande, puedo precisar con claridad que el problema se va a agravar, pero las manifestaciones las características que tendrá, desde mi punto de vista, son bastante inciertas.

Del dicho al hecho, hay un largo trecho: las políticas alimentarias del gobierno

Segun la direccion de estadistica de la provincia de Tucuman para abril del 2020, una familia tipo conformada por 4 personas, 2 adultos y 2 niños, necesita de un total de $ 37 mil para acceder a la canasta básica familiar. En este mismo informe se indica que un adulto, para tener una dieta equilibrada necesita consumir distintas variedades de carne, gran variedad de frutas, verduras y tubérculos, lácteos y en menor medida harinas.

Ante el agravamiento de la crisis por la pandemia, con tasas de desempleo que crece semana a semana. El gobierno nacional y provincial entrega bolsones de alimentos que nada tienen que ver con una alimentación nutritiva. La mayor parte de estos bolsones tienen alto contenido en harinas, arroz, polenta, lata de arvejas, uno o dos paquetes de lentejas, aceite, jabón en pan, té, yerba, mermelada, lavandina y salsa de tomate. En el mismo sentido, no tardaron en aparecer denuncias que muestran la insuficiencia de los mismos, ya que en ningún caso logran alimentar a una familia por 15 días como dicen, alcanzan como mucho para 3 o 5 días.

Esta entrevista nos deja claro que una dieta rica en harinas refinadas, arroz, es decir alimentos poco nutritivos y pobre en frutas, verduras y carnes, genera problemas de sobrepeso y obesidad, así como también debilita el sistema inmunológico de los sectores más vulnerables.Por otro lado tampoco se puede conseguir seguridad alimentaria si aproximadamente el 40 % de la población activa tiene trabajo un informal con ingresos por debajo de los $30 mil.

Para concluir, quienes realizamos esta entrevista, creemos importante solidarizarnos con las trabajadoras de cocinas comunitarias, comedores infantiles y centros de cuidados y nutrición infantil de la Dirección de Políticas Alimentarias, que hace 3 meses no reciben el pago de sus salarios y se encuentran en condiciones de extrema precariedad laboral.

Lo hacemos porque sabemos que estos comedores y cocinas comunitarias son sostenidas en la mayoría de los casos por sus trabajadoras y vecinos. Sin ir más lejos, una semana después de empezada la cuarentena, llegó a este diario diversas denuncias como las del comedor San Cayetano, donde se habría triplicado la cantidad de personas que asisten al comedor, mientras que nación dejaba de mandar fondos para seguir sosteniendo el comedor.

En otros lugares, directamente muchos chicos se quedan sin comer a diario, por los escasos alimentos que envían desde el gobierno de la provincia, obligando a que las mismas trabajadoras, a las que no les pagan hace 3 meses, llevan mercadería. Como denunciaron las familias en la Costanera.

Para evitar esto, el Estado debe garantizar un acceso real a una alimentación nutritiva y de calidad . Para ello es necesario aumentar el monto de la tarjeta alimentaria, de la mano de brindar un salario de cuarentena de $30 mil para todas las personas que se quedaron sin ingresos por la pandemia.

Esto debe acompañarse de una asignación de presupuesto acorde a la inflación y a las necesidades reales de los comedores, que hoy sólo reciben $16 por plato de comida. Todo esto en base al impuesto a las fortunas de los millonarios del país, y el no pago de la deuda.

En esta situación queda muy en claro, hay que reorganizar la economía, que lo primero es garantizar el plato de comida para los niños y los trabajadores del país. Para que los efectos de la crisis no caigan en sus espaldas. (LID) Por Nicolás Fernández Colombo / Karen Tejerina Estudiante de Medicina (UNT)

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