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Carta a los hermanos chilenos y a los pueblos latinoamericanos

Hermanos latinoamericanos,

5 de noviembre

Lo que acontece en nuestro país hermano Chile, sacudió nuestra conciencia y vemos como el odio de clase se manifiesta, no sólo en Santiago, sino en todo el país y ha tomado repercusión internacional.

Muchos repiten que fue el alza del boleto para viajar lo que hizo estallar las protestas contenidas sobre las ruinas del régimen pinochetista. Mirándolo a la distancia, del otro lado de la cordillera, con la mente más fría, en realidad lo que hizo estallar esa bronca contenida, era el pueblo que no aguantó más.

Esa explotación despiadada, asfixiante de un régimen podrido, donde diez burgueses comen y cien explotados miran el banquete de estos parásitos mal nacidos que se les ríen en la cara. Se dio la fórmula precisa para una insurrección revolucionaria de las masas.

Los de abajo no aguantaban más y los de arriba no pueden mandar a su placer.
El movimiento está claro. ¡Fue emocional y espontáneo!

Las direcciones de la clase obrera no pudieron poner en práctica sus métodos que tienen desde el comienzo, y participó diluidamente entre la muchedumbre porque fueron sobrepasadas por estas. Este es el precio que se pagó por no tener nada preparado para enfrentar a las fuerzas represivas.

Conmueve hasta las lágrimas y estremece nuestras conciencias al ver a esos jóvenes, a esas mujeres y hombres que están en primera línea de fuego poniéndole el pecho a las balas, sin importarle nada las consecuencias; porque han llegado a la conclusión que lo único que tienen que perder son sus cadenas de esclavo.

Desesperado el Gobierno tomó medidas inmediatas, para calmar los ánimos y echó a ocho ministros odiados por el pueblo y tiró algunas migajas para desviar el impulso de echar abajo a Piñera. Esto no calmó las aguas porque el pueblo no perdió las calles y ahí están sus fuerzas y ellos lo saben.

Exigen Fuera Piñera, Asamblea Constituyente y que sea el pueblo el que decida el destino del país.

El hermano pueblo chileno se abrió paso como le fue posible, buscando ese infinito resplandor de la libertad. Este ejemplo es un soplo de aire fresco tan necesario para los rebeldes.

¿Qué esperamos para ayudarlos?

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Diario de la criminalización de la protesta social en Salta - Marco Diaz Muñoz

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