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Alejandro Vilca candidato a Gobernador por la izquierda en Jujuy: "Comprendí cómo es la sociedad y empecé a cuestionarla desde chico”

Es el candidato a gobernador por el Frente de Izquierda para las elecciones generales que se realizarán este domingo en Jujuy. Te contamos quién es Ale Vilca, un trabajador que desde ya muchos años milita para darlo vuelta todo. “Quizás algunos me conozcan solo como un candidato político, pero la verdad es que mi vida siempre fue una vida de lucha", asegura.

7 de junio

Nació en 1976, en una familia numerosa y muy humilde. Cinco hermanos, criados en el barrio San Isidro de San Salvador. Confiesa que desde muy chico impactó en su vida ver tanta pobreza alrededor y a su madre (separada de su padre) trabajando con mucho esfuerzo como mucama en un hospital para alimentarlos y llegar a fin de mes. “Ahí comprendí cómo es la sociedad y empecé a cuestionarla desde chico”.

Eran los años ’90 cuando siendo adolescente vivió de cerca muchas movilizaciones obreras, huelgas y conflictos. “Me iba dando cuenta de que de la única manera que se puede cambiar la realidad es en una lucha social, en una acción mancomunada”. De los cinco hermanos, solo él pudo estudiar en la universidad aunque poco después debió abandonarla para volver a su pueblo y trabajar para bancar a la familia.

En la universidad conoció las ideas de la izquierda, ideas anticapitalistas y socialistas que le transmitieron desde la agrupación del PTS. Ahí decidió empezar a militar, en lo que él define como una marca en su vida “que le dio contenido ideológico y más claro a esa chispa de inquietud y de crítica que tenía sobre la sociedad”.

Vilca asegura que “durante mucho tiempo a la clase trabajadora le enseñaron que solamente tiene que ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, que no debe meterse en política porque la política la hacen los doctores, los abogados, los empresarios, los políticos profesionales”. Y justamente entiende que las mayorías populares no pueden dejar en manos de esos pequeños grupos el manejo de la política, porque lo hacen solo al servicio del poder económico, de las grandes mineras, de las tabacaleras y de los ingenios.

Él tiene en claro que es posible demostrar que un trabajador de recolección de residuos o un trabajador de un ingenio azucarero o una maestra también pueden hacer política y en beneficio de su propia clase. Pero para “es necesario tener un partido de nosotros, de la clase trabajadora”.

Al igual que millones de jóvenes, Alejandro trabajó muchos años en negro. “El trabajo precario no solamente es una gran injusticia sino que es como que se ha naturalizado”, afirma. Con la idea de denunciar esa naturalización y cambiar una realidad que solo beneficia a los capitalistas, junto a sus compañeros municipales fue impulsor de una coordinadora de trabajadores precarizados, de las áreas de salud, educación y de la administración pública, luchando por el pase a planta permanente. “Logramos organizar a muchas compañeras y compañeros en todo Jujuy y fue un punto de inflexión donde logramos que se nos reconociera como trabajadores de la administración pública y el pase a planta”, recuerda.

“Quizás algunos me conozcan solo como un candidato político, pero la verdad es que mi vida siempre fue una vida de lucha. Hay veces que se gana y otras que se pierde, pero nunca hemos traicionado a nuestra clase”, define contudente.

En 2017 Vilca entró a la Legislatura jujeña como diputado del PTS-FIT. “La verdad no sabía mucho a dónde entraba. Sabemos que los parlamentos son espacios de poder, donde siempre han estado los partidos tradicionales y nosotros no tenemos nada que ver con ellos, tenemos otra vida, otra realidad muy diferente, no somos parte de esta corporación que vive de privilegios”, detalla. Pero la convicción de entrar allí para plantarse contra los poderosos y levantar la voz de los trabajadores hicieron que estos dos años los viviera con intensidad.

Además, como es tradición en los legisladores del Frente de Izquierda, Vilca nunca dejó de cobrar un salario igual al que percibiría como recolector. “Y yo creo que muchos compañeros y compañeras han interpretado cuál es el desafío que tenemos, que esta banca implica una responsabilidad para con toda nuestra clase”, asegura.

Una de las primeras cosas que hizo Vilca como diputado fue donar íntegro su primer sueldo y el de todas las bancas conquistadas por el PTS-FIT en Jujuy para los despedidos del Ingenio La Esperanza. Fueron más de $ 200 mil para un fondo de lucha, acompañado por proyectos legislativos para prohibir los despidos y buscar el salvataje de 350 puestos de trabajo. Desde entonces, cada parte de la dieta legislativa que excede el monto de un salario obrero promedio, Vilca la destina a esos mismos fines, las luchas del pueblo trabajador.

Cada vez que se enfrenta a un micrófono periodístico, convocado para ser entrevistado, Alejandro usa esos espacios “para intentar abrir la conciencia de muchos trabajadores que, por ahí, no pueden escuchar otra voz que no sea la del PJ, la de la UCR o la de otros partidos del régimen”. Sembrar ideas revolucionarias, “más en estos momentos de crisis, ajuste y acuerdos con el FMI”, para desmitificar las mentiras del capitalismo y también para proponer una salida realista al pueblo trabajador.

Vilca plantea que “hay que ser implacables con las ideas de los poderosos que siempre buscan sembrar la resignación entre la población, tratando de convencernos de que hay que aceptar lo que el poder económico dice. Ante eso somos intransigentes y estamos ahí, dentro de la Legislatura, para darles pelea y decirles lo que nunca nadie les dijo”.

Y como no cree que desde la Legislatura vayan a venir precisamente los grandes cambios sociales que necesita la clase obrera y los sectores populares, él propone “levantar la voz y organizarse. Así como lo hacemos ahí adentro, con esa misma convicción, salimos a luchar afuera todo el tiempo, apoyando cada reclamo y cada lucha”.

En una muy buena crónica de su vida, escrita por el periodista Juan Ignacio Provéndola para Página|12 en septiembre de 2017, Vilca contó muchas cosas de su vida. Eran los tiempos en los que la lista del FIT en Jujuy impactaba en las elecciones legislativas, tanto por estar llena de trabajadoras, trabajadores y estudiantes como por haber sido la segunda más votada.

En esa nota el recolector de Alto Comedero recordaba una situación que le tocó vivir en los años ’90: “Hay una imagen que no voy a olvidar: una vez, en Ledesma, la gente hizo retroceder a Gendarmería defendiéndose de los gases lacrimógenos con limones. Simplemente pedían trabajo, y si bien la lucha quedó trunca, eso me marcó”.

Esa y otras “marcas” que carga en sus 43 años son el combustible esencial de Alejandro Vilca, el referente del Frente de Izquierda en la provincia del norte que desde hace años se la reparten, cual feudo, entre peronistas y radicales. (LID)

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