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Incertidumbre.Conflicto en Ucrania: cómo podría impactar en la economía argentina

Un efecto inmediato en el alza de precios internacionales de los granos, petróleo y gas genera efectos contradictorios sobre la economía argentina. Mayor presión a aumentar todavía más los tarifazos que exige el FMI. A mediano plazo, impacto en el crecimiento mundial en un marco de fuerte incertidumbre.

25 de febrero

Escala el conflicto en Ucrania con la intervención militar rusa, el ingreso de tropas en la región del Donbass y el ataque directo a instalaciones militares ucranianas. Los "mercados" globales no tardaron en reaccionar con derrumbes fuertes en las principales bolsas (Estados Unidos -3%, Europa - 4%), expresando la preocupación e incertidumbre respecto a las consecuencias de esos ataques, que posteriormente apaciguaron su caída (y hasta pasaron a la euforia en el caso de Wall Street) al comenzar a aparecer las primeras definiciones de los líderes mundiales como las del presidente norteamericano Joe Biden que afirmó que hará sanciones a Moscú.

Son volatilidades bursátiles propias de los mercados financieros que aparecen como respuesta a este tipo de fenómenos políticos repentinos y de elevada incertidumbre (guerras, pandemias, conflictos geopolíticos). Pero los efectos más profundos sobre los mercados y la actividad económica de Europa y el mundo aún son inconmensurables y poco predecibles.

La nota destacada la tuvieron los mercados de commodities (productos básicos de escaso procesamiento que definen su precio a escala global), en particular aquellos que producen los países de Rusia y Ucrania, como gas, petróleo, trigo y cereales, oleaginosas. La posibilidad de que se reduzca la oferta de dichos productos eleva los precios internacionales y allí las primeras luces de alarma para la Argentina, en especial para los funcionarios que están lápiz en mano esperando cerrar el borrador del acuerdo con el FMI.

Precios de los granos
Si bien estos precios ya vienen en alza desde hace meses, el conflicto en Ucrania potenció este tendencia. Ayer la soja llegó a tocar los U$S 648 la tonelada, aunque luego descendió a U$S 615, muy cerca del máximo histórico de 2012 que en Argentina fue, por ejemplo, una de las bases de las exportaciones récord durante el gobierno de Cristina Fernández y el modelo económico de "pagadores seriales".

Asimismo, dieron la nota el precio de los granos. El trigo trepó más de 5% en el mercado de futuros estadounidense y alcanzó un máximo en más de nueve años y medio. También el maíz operó en alza y tocó un nuevo máximo en nueve meses y medio. Rusia y Ucrania representan en conjunto alrededor de 19% de las exportaciones mundiales del cereal.

Desde este punto de vista, el efecto de los elevados precios de los productos que la Argentina exporta es positivo para la entrada de dólares (recurso "preciado" en la negociación con el FMI), ante la posibilidad de revertir (y superar con creces) la disminución de los volúmenes disponibles debido a la sequía que afectó a gran parte de la producción pampeana.

Sin embargo, el "viento de cola" se choca con un "viento de frente": las importaciones de energía. Ambos fenómenos son una presión inflacionaria muy fuerte que sin dudas suma "más leña al fuego" a la inercia de los precios local.

Precios del gas y petróleo
En los mercados energéticos la repercusión de la operación militar enviada por Vlidimir Putin fue inmediata. Los contratos futuros de gas a un mes (marzo) en Europa treparon 60 % en la jornada del jueves y el gas natural licuado (LNG) tocó U$S 46 por millón de BTU. La Unión Europea depende de Rusia para la provisión de este combustible.

Es el precio más caro desde diciembre, cuando llegó a máximos históricos y más de siete veces lo que costaba hace un año. Los precios del gas en el mercado europeo ya vienen en disparada en los últimos meses. En agosto se duplicaron y en septiembre directamente se dispararon, para luego estabilizarse en niveles históricamente altos, como no había persistentemente desde 1996. Según Nicolás Deza, en Econojournal, estos movimientos no responden a cuestiones estructurales ya que el mercado europeo estaría "relativamente bien abastecido, pero los precios están reaccionando a la incertidumbre política de las últimas horas".

Argentina es un importador neto de gas. De acuerdo a Deza, esta suba es una mala noticia para Argentina: puede complicar la estrategia de IEASA (Integración Energética Argentina Sociedad Anónima) para importar gas en el invierno. En la licitación de febrero sólo adquirió un barco, con una oferta a U$S 27 el millón de BTU y deberá asegurar la provisión para la mayor demanda de invierno.

La secretaría de Energía ya había calculado para este año el precio medio del GNL importado en U$S 25 el millón de BTU, incluyendo el costo de regasificación, el triple del promedio pagado en 2021. El especialista en temas energéticos Daniel Montamat estimaba en U$S 3.000 millones el rojo de la balanza energética argentina en 2022, que con las tendencias recientes se agrandaría todavía más.

Sin embargo, también los ojos se centran en Vaca Muerta y la perspectiva de mayor rentabilidad en la producción de gas y petróleo no convencional ante estos nuevos precios, aunque hay dudas de cuál es el aumento potencial y la capacidad de transporte existente para esa mayor producción.

En el caso del precio del petróleo, barril Brent rompió la barrera de los U$S 100 y esta cotizando en U$S 103 por barril, un aumento de 7 %. El WTI trepa 6,9 % hasta los U$S 97 dólares por barril. En este contexto, las petroleras acordaron con el Gobierno un esquema de exportación de crudo cuatrimestral para, supuestamente, asegurar el abastecimiento interno. Darío Martínez, el secretario de Energía, se reunió con más de 50 empresas, aunque sin anuncios concretos ni una perspectiva de mayor regulación del Estado.

En cualquier caso, la principal incógnita es cuál será el nivel de ajuste de los subsidios que exigirá el Fondo Monetario a la Argentina para llegar a un acuerdo por la deuda de U$S 44.000 millones. Mayores precios de los combustibles son sin duda inflacionarios para la economía en su conjunto (al mantenerse la estructura concentrada y extranjerizada en pocos monopolios exportadores), y en particular agrega más tensiones al nivel de aumento de tarifas que el organismo internacional le exige al país: más del 60 % en el caso de la energía.

El Gobierno ayer ya autorizó un aumento del 34% del precio regulado estacional de la energía, mediante la resolución 105/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial y firmada por Darío Martínez, lo que redundará en un impacto del 22% en las facturas que pagan los usuarios residenciales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que están bajo la órbita de Edenor y Edesur.

Incertidumbre global
Las consecuencias del conflicto bélico en la economía mundial aún son inciertas, y es este efecto el que determinará a su vez el impacto sobre la actividad regional y local. Según Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano "la estimación del FMI de un aumento del PIB global del 4,4% para 2022 deberá ser revisada a la baja. La magnitud de la revisión dependerá de la intensidad y duración del conflicto. Las peores perspectivas son, naturalmente, para el continente europeo”, según declaraciones a El Economista.

Una ralentización de la economía mundial será a su vez otro factor de represión de la contenida actividad económica local. Si en 2021 el PBI subió 10,4% en Argentina fue fundamentalmente a causa de un rebote de la crisis de la pandemia que llevó a un derrumbe de 9,9 % en 2020 y por el efecto de los elevados precios de las materias primas que generaron exportaciones récord. Crecimiento que poco y nada se expresó en los bolsillos de los sectores populares, por el contrario, se agudizó la distribución regresiva del ingreso.

La perspectiva del propio Gobierno y del FMI para este año y los venideros es de una ralentización (lógica, en el marco de un plan de ajuste fiscal y externo) para "cumplir" con los vencimientos de deuda. Para 2022 proyectan 3,5%-4,5%; 2,5%-3,5% en 2023 y 2,5%-3,0% de crecimiento para 2024. El desarrollo del conflicto en Ucrania podría significar, no solo una revisión a la baja de la economía global, sino también de este sendero de crecimiento anémico para el país, que se encuentra estancado desde hace 10 años.

Pero aún todo está por verse.

LID Por Lucía Ortega

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