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Para conmemorar Malvinas, Macri se reunirá con amigos de la dictadura

El presidente no estará en actos oficiales, pero recibirá en Olivos a la Comisión de Familiares y la Confederación de Combatientes, dos organizaciones relacionadas con genocidas.

1ro de abril| Daniel Satur |

Este domingo Mauricio Macri enviará a Ushuaia a su ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para que represente al Gobierno nacional en el acto “oficial” por la conmemoración del 35° aniversario del inicio de la guerra de Malvinas.

Mientras el protocolo esté haciendo lo suyo en Tierra del Fuego, durante la mañana el Presidente le abrirá las puertas de la Quinta Presidencial de Olivos a María Fernanda Araujo, Rubén Rada y otras personas para conversar sobre Malvinas y estos 35 años. Junto a ellos estará nada menos que el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj.

Araujo es una de las referentes de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Y Rada es el titular de la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina. Ambos asistirán al encuentro con Macri en Olivos junto a decenas de integrantes de esas organizaciones, según confirmaron a la agencia Télam fuentes del propio Gobierno y de esas ONG.

Las agrupaciones conducidas por Araujo y Rada protagonizaron en el último año algunos hechos que, además de dejar en evidencia sus orientaciones ideológicas, demuestran sus fines políticos. Particularmente ambas organizaciones se proponen reivindicar el accionar de las jerarquías militares durante el combate en Malvinas.

“No son NN ni desaparecidos”

María Fernanda Araujo es hermana de Elbio Eduardo Araujo Penón, uno de los 649 combatientes caídos en la guerra. El cuerpo de su hermano, que nunca fue identificado, ocupa una de las 123 tumbas del cementerio de Darwin (ubicado en las Malvinas) que llevan como toda leyenda en sus lápidas “soldado argentino sólo conocido por Dios”.

Luego de largas gestiones realizadas en los últimos años por parte de las familias de esos soldados no identificados y de organismos de derechos humanos, entre junio y septiembre de 2017 un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja realizará estudios y trabajos de investigación para determinar las identidades de esos, hasta hoy, cuerpos NN. Esas tareas están avaladas por un convenio firmado entre Argentina y Gran Bretaña en noviembre de 2016 y 84 familias ya dieron sus muestras de ADN para saber si sus seres queridos, caídos en combate, están allí enterrados.

Frente a la cercana posibilidad de identificar los restos del cementerio de Darwin, María Fernanda Araujo y su “Comisión de Familiares” lanzaron una furibunda campaña en medios y redes sociales donde afirman a viva voz que “los soldados que yacen en Malvinas en tumbas sin localizar, no son NN, son soldados de la Patria que dieron sus vidas por todos nosotros. Todos conocemos sus nombres, quiénes fueron, a dónde fueron, con quién estuvieron, contra quién pelearon y lo que tenemos bien claro es quiénes los mataron: las tropas imperiales de Gran Bretaña y sus aliados de la OTAN”.

La misma Araujo dio varias entrevistas cuestionando que detrás de la búsqueda de la identificación de esos restos haya, además de familiares de soldados, organismos de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora o el mismo Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “No digan que en Malvinas hay enterrados NN ni desaparecidos”, es su respuesta habitual ante las preguntas de periodistas, pidiendo (como huyéndole a la peste) que no se mezcle a “nuestros héroes de la Patria” con las víctimas de la dictadura.

La campaña de Araujo y compañía escaló al punto que, hace dos semanas, su agrupación se apostó en las puertas del Aeroparque porteño para escrachar a Nora Cortiñas, Pérez Esquivel y otros miembros de la Comisión Provincial por la Memoria que regresaban de Malvinas tras una visita al cementerio de Darwin como parte de las actividades tendientes a exigir la identificación de los 123.

Al grito de, ente otras cosas, “¡Viva la Patria!”, “¡Hijos de puta!”, “¡Basuras!”, “¡Vendepatrias!” y “¡Putos cobardes!”, Araujo y los suyos “recibieron” a la comitiva de la CPM, entre quienes estaba también Ernesto Alonso, referente del Centro de Ex Combatientes de la Islas Malvinas (Cecim) de La Plata.

Sería el mismo Alonso quien le relataría a la periodista Adriana Meyer de Página/12 qué características tiene la organización conducida por Araujo. “Esa comisión (de Familiares de Caídos en Malvinas) fue diseñada por la dictadura, consta en los archivos que fue planificada para dar contención a los familiares, y ahora están desesperados porque en 2011 la Justicia falló a favor de ocho familias del Chaco por su derecho a verdad, y al año siguiente se firmó con la Cruz Roja el protocolo humanitario que se está poniendo en marcha. Ellos confiaban en que con este gobierno con el que se sienten identificados lo iban a poder parar”, dijo el excombatiente.

Alonso agregó que la ONG de Araujo en verdad fue creada por Héctor Cisneros, un exmiembro del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército y hermano de un militar caído. Cisneros y otras personas (como Sebastián Socodo, quien vive actualmente en la Isla Soledad) fueron designadas en los 90 por el Gobierno de Menem como “administradores” del cementerio de Darwin. “Esa comisión no representa la voluntad mayoritaria ni el sentimiento de los excombatientes y sus familias, todos quieren saber dónde están sus muertos, mientras que en los primeros viajes ellos les decían a los familiares que si no encontraban a su familia eligieran cualquier tumba”, dijo Alonso a Meyer.

De los 36 compañeros de Alonso caídos (miembros del Regimiento 7 de La Plata) sólo seis fueron identificados. “También somos víctimas de esa dictadura, pero para los miembros de esa comisión no se puede hablar de NN, reivindican la guerra como gesta sagrada”, dijo Alonso a Página/12.

Veteranos verde oliva

En el escrache a la comitiva de la CPM en Aeroparque no estuvo sólo la ONG de Araujo y Cisneros. Allí también estuvieron Rada y sus camaradas de la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina. Y no se descarta que haya enviado una delegación la organización de extrema derecha Vanguardia Nacionalista, la misma que horas después de los hechos de Aeroparque realizó pintadas contra las sedes de la CPM y el Cecim de La Plata con la leyenda “No son NN, son héroes de la patria”.

Pero no sólo de escraches vive Rada. Además de acompañar las acciones de María Fernanda Araujo, la Confederación de Combatientes viene colaborando activamente con el Gobierno de Mauricio Macri en su intento de religitimación de las Fuerzas Armadas, negacionismo del genocidio y de los 30 mil desaparecidos mediante.

El año pasado, por pedido del referente de esa organización de veteranos, el Gobierno de Mauricio Macri aceptó que se reincorporen a la Comisión Nacional de ex Combatientes suboficiales y oficiales de las fuerzas armadas y de seguridad que en 1982 habían sido formalmente destinados al llamado Teatro de Operaciones Malvinas (TOM). La Comisión Nacional de ex Combatientes funciona bajo la órbita del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.

Pese a promover que parte de quienes integraron las patotas de Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri y Bignone se reciclen como “héroes” de Malvinas, Rada suele esforzarse por presentarse a sí mismo como un mero exsoldado de la guerra antimperialista. El año pasado, incluso, buscó despegarse de la participación del excarapintada Aldo Rico (otro “héroe de Malvinas”, al decir de Raúl Alfonsín) en los desfiles del bicentenario del 9 de Julio en Palermo.

Curiosa forma tiene Rada de querer despegarse de Rico, marchando junto a él en Palermo y subiendo sus fotos a la fanpage de Facebook de la ONG.

Manto de neblina

Como siempre sucede, el aniversario del comienzo de la guerra de Malvinas cruza la reivindicación de una justa causa antimperialista y el homenaje a los caídos en combate con el uso que los simpatizantes de la dictadura hacen de aquel acontecimiento.

Pero es una verdad histórica, documentada con testimonios y hasta con archivos de las propias fuerzas armadas, que muchos de los soldados argentinos fueron torturados en las islas por sus propios superiores a la vez que fueron sometidos a condiciones inhumanas de subsistencia. Hubo quienes fueron estaqueados por el solo hecho de matar una oveja para comer, quienes fueron enterrados vivos (quedando sólo con la cabeza afuera) y quienes fueron sumergidos por horas en pozos de agua helada. Algunos, obviamente, murieron congelados o hambrientos.

La reacción de los sectores promilitares frente a esta verdad siempre buscó apoyarse en el patrioterismo burgués y el rechazo a toda asimilación de la denuncia por parte de los organismos de derechos humanos. Un ejemplo en ese sentido son las columnas del capitán de fragata retirado y vicepresidente de la Liga Naval Argentina Fernando Morales, publicadas en varios portales de noticias, donde acusa a Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora o a la Comisión por la Memoria de “metiches” que “comenzaron a inmiscuirse en cuestiones cada vez más alejadas de su razón de ser”.

“¿Es acaso un pañuelo blanco, más que un emblema de una valiente lucha, un salvoconducto para hacer cualquier cosa?”, se preguntaba Morales hace poco en una nata titulada Dejen descansar en paz a los muertos de Malvinas publicada en Infobae. Y afirmaba que en la cuestión Malvinas “ya hay una organización que vela por los derechos de los caídos, está integrada por todas las familias de esos héroes y sólo pretende que ningún oportunista rentado a costa de las arcas públicas los ‘defienda’”. Se refería, naturalmente, a la ONG de María Fernanda Araujo.

No hace mucho Araujo y varios de sus socios firmaron un petitorio que exigía a la Presidencia de la Nación el “retiro” de la denuncia contra Juan José Gómez Centurión y se “acredite la honestidad” del titular de la Aduana. El petitorio fue la respuesta al repudio popular recibido por Gómez Centurión tras su afirmación de que en Argentina no hubo un plan sistemático de exterminio durante la dictadura.

Más acá en el tiempo, refiriéndose al viaje a Malvinas de la comitiva de Pérez Esquivel, Cortiñas, Alonso y otros, esa ONG creada por un exespía del Batallón 601 decía que se “pretende sustituir nuestra voz plagada de gestos amorosos a nuestros seres queridos, por su propia voz, impregnada de frases huecas e hipócritas, movidas por ideas que nada tienen que ver con los más genuinos sentimientos de nuestro pueblo. ¡Que la Santísima Virgen de Luján, Patrona de los Argentinos, bajo la Advocación de Nuestra Señora de las Malvinas, los perdone!”.

Con esa impronta, con ese ímpetu y con esas convicciones mañana Araujo, Rada y otros exponentes de la “patria” visitarán a Mauricio Macri en Olivos. Seguramente tararearán, mirándose con complicidad, “¿quién nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón?...” (LID)

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