Salta | | Estado del Tiempo
| Usuarios Acceso a Usuarios
| RSS Suscripción a RSS

Empeora imagen externa sobre Argentina y vuelve a subir el riesgo país: ahora saldrá más caro financiar el déficit

En enero, el índice de JP Morgan subió 8%, a contramano de otros países emergentes. Nuevas metas de inflación, déficit gemelos, y errores políticos, las razones. En el mercado descartan que existan chances de aproximarse a Brasil, el espejo que mira el Gobierno

1ro de febrero

Habían pasado tan sólo cuatro días del arranque del 2018. Los bancos que suelen asesorar al ministro de Finanzas, Luis Caputo, le venían diciendo que había que apurarse en salir al mercado, antes de que pase la oportunidad.

El funcionario atinó a responderles que lo haría justo después de México, país que cada año suele dar el puntapié inicial a las emisiones soberanas de los países emergentes. Y así fue.

El Gobierno tomó la iniciativa y en una operación relámpago consiguió la friolera de u$s9.000 millones en los mercados internacionales, pagando las tasas más bajas de la historia para una operación en dólares.

Para ese entonces, el riesgo país -el indicador que mide qué adicional de tasa tendrá que afrontar una nación por sobre los bonos de Estados Unidos- estaba congelado en torno a los 350 puntos básicos.

Muchos pensaban que después de la mega emisión de Caputo -que además de su éxito en términos del costo de endeudamiento representaba un alivio para las abultadas necesidades de este año, del orden de los u$s30.000 millones- el castigo que le asignan a los bonos argentinos iba a disminuir.

Pero no fue así, sino que terminó sucediendo todo lo contrario.

En enero, el riesgo país de la Argentina subió alrededor de 8% hasta alcanzar los 380 puntos.

El alza no es dramático. De hecho, es la mitad del que había a principios de 2015 (766 unidades) y está muy por debajo del que regía en 2009, cuando tocó los 1.900 puntos.

Sin embargo, preocupa el hecho de que para el resto de los mercados emergentes ese riesgo disminuyó.

¿Cómo se mide? Este indicador es calculado por el banco estadounidense por J.P. Morgan Chase con base en el EMBI (Indicador de Bonos de Mercados Emergentes), que se vincula a la deuda externa emitida por cada nación.

A grandes rasgos, surge en la diferencia entre la tasa de interés de EE.UU. y la del Estado puntual a medir.

Se toma a EE.UU. como referente ya que la tasa que pagan sus bonos es una de las más bajas del mundo, debido a que el riesgo implícito que posee estos papeles es casi inexistente, por la solidez económica e institucional norteamericana, así como por el hecho de que el dólar sea la moneda de comercio internacional.

Entonces, se sustenta en la idea que la ganancia que otorga es un "premio a la espera", y si llega a ser igual en todos los países, entonces la diferencia entre tasas será el componente de riesgo del país analizado.

Así, cuanto menor sea este indicador más baja será la sobretasa a la hora de emitir deuda.

La referencia es que por cada 100 puntos que sube el riesgo país, el costo se incrementa un 1%.

Fuerte caída en el ranking regional El promedio del EMBI que realiza el JP Morgan mostró una caída del 4% en enero.

Los países que más disminuyeron sus indicadores fueron Ucrania (-20% hasta los 345 puntos), Panamá (-15% hasta las 95 unidades) y Filipinas (-15%, 86 puntos).

Se podría argumentar que son mercados muy distintos a la realidad de Argentina. Pero al observar qué sucedió en la región, se ve una tendencia similar:

- Colombia tiene 154 puntos de riesgo país tras registrar una baja de casi 11,5% el mes pasado.

- Perú ya se ubica por debajo de las 100 unidades de sobretasa con respecto a los bonos del Tesoro (descenso del 10,8%).

- México ajustó 8,50% y ahora cotiza en 173 puntos básicos.

- Y la inestable nación que comanda Michel Temer registró una baja de 6,7% y posee un EMBI de 224 unidades.

¿Qué pasó con la Argentina? Los especialistas del mercado aseguran que tuvo lugar un combo negativo de factores que no sólo no le permitió al país reducir su riesgo, como sí sucedió con el resto del mundo emergente, sino que potenció el malhumor.

Entre las variables que jugaron en contra, según expertos, figuran:

- Gradualismo fiscal sin reducción real

- Injerencia del Estado en el BCRA

Caída de la imagen presidencial.

"Los inversores ven que baja el déficit primario pero suben lo intereses y cerró el último año con el mismo déficit global que el período anterior. Esto no les gusta cuando lo observan desde el exterior. El gradualismo se paga", explicó a iProfesional Rafael Di Giorno, socio en Proficio Investment.

"Para que la Argentina comprima más las tasas tendrá que mostrar más hechos concretos a nivel reformas. Hay buenas expectativas pero los números mandan. Hay que financiarse por un total de u$s30.000 millones en 2018 y el déficit fiscal sigue muy alto", resumió Di Giorno.

En tanto, Federico Furiase, director del Estudio EcoGo, señaló que la depreciación del peso contra el billete verde complica el repago en dólares de la deuda del Tesoro.

Además, marcó que "influyó el tema político, porque a Macri se le complicó la reforma previsional y la laboral quedó freezada, lo que provocó un deterioro de su imagen positiva. A esto habría que sumarle que el Central perdió credibilidad por el cambio de metas. El riesgo país, con todo eso, te pasa factura", remarcó Furiase.

Las condiciones más negativas, no obstante, no hicieron mella en la reciente emisión de la empresa estatal AySA, que consiguió u$s500 millones en los mercados internacionales. Pagó 6,62% a cinco años y recibió ofertas cuatro veces superiores al monto buscado.

En el "roadshow" participó el secretario de Finanzas, Santiago Bausili. En esas reuniones, los inversores no sólo le preguntaron por la compañía sino por las próximas transacciones del país.

Bausili no adelantó los futuros movimientos del Gobierno, pero dejó entrever que no tenían pensado volver al mercado por el momento.

"Tienen que mostrar mejores números de ahora en más para bajar las tasas", deslizó un directivo que participó de esas reuniones con Bausili y los banqueros encargados de realizar el bono de AySA.

Por lo pronto, en Finanzas le prenden una vela a que esta suba del riesgo sea sólo un mal momento de mercado y no una tendencia. Después de todo, con la operación de incios de enero sólo cubrieron un tercio de las necesidades de financiamiento del año.

Se estima que el Gobierno tendrá que salir a buscar otros u$s6.000 millones en el exterior y el resto (equivalente a u$s15.000 millones), en la plaza local.

Sea como fuere, lo cierto es que si bien Caputo tiene ciero margen para esperar a que el riesgo país se encauce, la pesada agenda no le dará tanto tiempo.

Lo que fue (y lo que no será) En la región, las primas de riesgo acumularon caídas durante 2017 que fueron del 18%, como en el caso de México; al 36%, tal como sucedió con Perú. La Argentina, en tanto, se ubicó en el medio, junto con Colombia, en un nivel del 23%.

Más atrás en la historia, el costo del financiamiento externo para la Argentina había disminuido sustancialmente en los últimos años.

En efecto, la tasa en dólares representativa del país cayó unos 500 puntos básicos en los últimos tres años, desde casi el 11% a principios de 2015 hasta el 6% actual (medido en bonos más representativos). Respecto de la región, la compresión fue de unos 400 puntos básicos.

Aún así, recuerda la consultora Econviews de Miguel Kiguel, la Argentina aún paga una sobretasa de 200 puntos básicos respecto del vecindario.

"Parecernos más a nuestros vecinos no solamente permitirá financiar el déficit fiscal a menor costo. Bajar el riesgo país es importante sobre todo para seguir motorizando desembolsos en la economía local. Una menor tasa de descuento eleva el valor presente de los proyectos de inversión", sostienen.

Kiguel señaló que si bien esta suba reciente coincide con el anuncio de cambios en las metas de inflación, también es cierto que a principios de enero el Gobierno Nacional logró colocar u$s9.000 millones en el mercado internacional y financiar así buena parte del año fiscal sin que esto afectase sustancialmente al precio de los bonos.

"El sobrecumplimiento de las metas fiscales ya estaba descontado", agregó.

Pero advirtió que no será sencillo seguir comprimiendo rendimientos respecto a la región. "El gradualismo en el plano fiscal y en la velocidad de las reformas tiene un sabor agridulce", disparó.

Desde Porfolio Personal comentaron que si bien la Argentina aún tiene espacio para comprimir riesgo respecto a la región, "es claro y previsible que no podrá hacerlo al ritmo que se observó en el 2017".

Para el IERAL, de Fundación Mediterránea, la prima de riesgo país -al alza- es claramente nociva para la economía y constituye una "nueva señal de alerta de los problemas económicos que presenta nuestro país".

Lo concreto es que, según creen en el mercado, Argentina podría quedar estancada en esta carrera por bajar los diferenciales de tasas que paga para financiarse.

No en vano, Caputo está tratando de dar vuelta la página y conseguir fondos en la plaza local para no depender tanto del fondeo externo.

En este contexto, para muchos quedó atrás parte del veranito financiero. La baja del riesgo país había llegado a un piso, y a partir de ahí -por impericias del Gobierno- pegó la vuelta.

"Sin ser alarmistas, veo a las tasas de los bonos argentinos freezados ante nuevas noticias. Esto, si la Reserva Federal no hace nada fuera del libreto con las tasas", afirmaron desde un banco privado que opera mucha renta fija local en Nueva York.

¿Adiós a la esperanza de seguirle el ritmo a Brasil? Hasta nuevo aviso, todo indicaría que habrá que esperar la llegada de un nuevo tren. (IProfesional)

Publicidad
Publicite aqui
Publicite Aqui

Datos de Contacto:
Cel: 3874152946
E-mail: redaccion@copenoa.com.ar

Libros: Orden, Represión y Muerte

Orden, Represión y muerte

Diario de la criminalización de la protesta social en Salta - Marco Diaz Muñoz

Portada | General | Politica | Policial | D.D.H.H. | Cultura | País | América Latina | Mundo | Pueblos Originarios

Copyright 2001 - 2010 - Todos los derechos Reservados - copenoa.com.ar