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"El impacto del salto del dólar generará una inflación de 10 puntos extra entre agosto y septiembre"

El economista Fernando Marengo analizó la situación actual y las posibles salidas a la crisis.

29 de agosto

La turbulencia política y económica desconcierta a los argentinos. Para tener un panorama más claro sobre cómo puede impactar la inflación y los posibles escenarios en los que puede derivar la situación actual, iProfesional entrevistó al economista Fernando Marengo, socio de Arriazu Macroanalistas.

Con más de 14 años en este estudio, y un posgrado de finanzas en la Universidad Di Tella, el experto habla de apertura económica y de la necesidad de brindar confianza para poder encauzar la salida de la crisis.

- En este momento tan complejo, ¿cómo definiría lo que está pasando en la economía?
- Tras el resultado absolutamente inesperado en las PASO cambió la percepción de riesgo sobre la economía argentina y esto generó que los tenedores de activos locales empezaran a deshacerse de ellos: vendieron acciones y bonos, y por ende cayeron sus precios.

Además, suben tasa de interés y riesgo país. Y con los pesos de las ventas de los papeles los inversores fueron a dolarizar sus portafolios. Esto hizo depreciar el tipo de cambio, algo que ocasionó aumentos de precios y, en consecuencia, incremento de la inflación. En este proceso, el más perjudicado, como siempre en estos momentos de ajuste, es el tenedor de pesos o la gente que tiene un nivel de ingreso en el que destina gran parte al consumo.

- Se aproximan las elecciones de octubre, ¿qué panorama económico se puede esperar?

- Viendo los números, si Alberto Fernández hace una primera vuelta que sea igual a lo que ocurrió en 2015, el Gobierno necesitaría de conseguir gran parte de los votos que se llevaron Lavagna, Gómez Centurión y Espert. O sea, polarizar la elección para generar un balotaje y poder ganar por una diferencia mínima. Creo que es probable, pero poco posible, y es lo que de alguna forma está viendo el mercado.

Viendo el futuro, claramente el primer impacto es que la tasa de inflación es más alta, con el consecuente impacto en la gente de menores recursos. Creo que es fundamental, y el Banco Central lo anunció, estabilizar el tipo de cambio porque en Argentina todo el mundo, tenga o no dólares, quiere la posibilidad de comprar uno.

Cuando el tipo de cambio se mueve, hay problemas en la economía, porque todo el mundo trata de fijar precios contra el dólar, independientemente de si está relacionado o no con el comercio exterior. Entonces, si no se sabe a qué precio va a llegar el billete estadounidense, la gente se queda sin ancla nominal. Es decir, no se pueden fijar precios, y cuando no se puede hacerlo no se puede entregar la mercadería, no se compra, no se vende, y la actividad económica se desploma, que es el segundo impacto.

- ¿En qué nivel piensa que puede quedar estabilizado el tipo de cambio?

- El requisito fundamental es estabilizar el dólar en el nivel actual. Si uno analiza si es competitivo o no, la respuesta que doy es que si a $45 era súper competitivo, a un nivel cercano a $60 es más aun. La competitividad nunca se va a lograr devaluando, porque cada vez que se hace, más tarde o más temprano, todo se pasa a precios y se pierde la ventaja lograda.

En resumen, si la competitividad se lograse devaluando, Argentina debería ser el país más competitivo del mundo, pero siempre tenemos problemas de este tipo. Lo segundo es que puede subir más el precio del dólar si el Banco Central no está dispuesto a defender el nivel actual, si no hay flujo de divisas, porque si no hay oferta aumenta el precio. Pero creo que el BCRA tiene y puede mantener el actual tipo de cambio.

- ¿El gran temor de mucha gente es que la dolarización pueda crecer?

- Hay un tema importante para remarcar: para comprar dólares se necesitan pesos, y cuando se ve la cantidad de pesos que hay en la economía respecto al tamaño de la misma, estamos en los niveles mínimos del 2002. O sea, desde hace 17 años que no había tan pocos pesos dando vueltas. Mucha gente se dolarizó el año pasado. Por eso, es poco lo que puede dolarizarse; lo líquido es capital de trabajo y las empresas tienen que seguir pagando sueldos, impuestos y financiando los gastos.

- ¿Qué impacto puede tener la devaluación en los precios?

- El impacto de la devaluación, que fue de casi el 30% en los últimos meses, se puede analizar de la siguiente manera. Si se observa cómo está compuesto el IPC (índice de precios del consumidor), se puede decir que el 40% de los bienes de esa canasta son importables y exportables. Entonces, si a esa cantidad de productos se le movió el tipo de cambio un 30%, la inflación directa que se tiene es de alrededor de 10 a 12 puntos porcentuales.

Ahora hay una segunda vuelta de inflación, porque a los productos no transables que les subieron los costos de los insumos dolarizados se les van a trasladar esos incrementos al precio. Por otra parte, se puede decir que impulsan el precio para abajo la reducción del IVA y la caída de la actividad económica. Esto genera que no se pueda trasladar toda la devaluación a precios, moderan la suba.

En resumen, el impacto de la devaluación puede generar una inflación entre agosto y septiembre de 10 puntos adicionales a los estimados. Además, ayuda que el Gobierno mantiene congelados los servicios públicos y el precio de las naftas.

- Antes mencionaba el tema competitividad, ¿cuáles son las causas que llevan a que no seamos un país competitivo?

- Argentina le sacó 15 ceros a la moneda en las últimas décadas, nadie devaluó tanto como nosotros. El primer problema que tenemos es que los argentinos pensamos en dólares como consecuencia de las sucesivas estafas que tuvo el tenedor de pesos en los últimos 70 años. Eso generó que cada vez que se devalúa, tarde o temprano, se pasa a precios. La competitividad que se gana es porque se bajan los sueldos en dólares.

Ahora, dependiendo cómo sea la recuperación económica posterior, la inflación terminará alcanzando a la devaluación. O sea, se termina comiendo toda la competitividad. En definitiva, abordar la competitividad en serio en la Argentina es pensar las reformas estructurales que se tienen que hacer: hay problemas de presión tributaria, de costos operativos, de falta de infraestructura, entre otros.

Por eso, si realmente se quiere mejorar la competitividad, se debe resolver por ese lado. Lo fundamental para lograrlo es competir. ¿Cómo se hace? Hay que abrir la economía y que se asignen los recursos de manera eficiente.

- Mucha gente teme una avalancha de importaciones ¿A qué llama hacer una apertura?

- Lo primero que es importante aclarar es que la protección global de una economía es cero. ¿Qué quiere decir eso? Que cuando un gobierno decide proteger a un productor de determinado artículo, se está desprotegiendo a otro sector de la misma magnitud.

Por ejemplo, si se resguarda al productor de vasos, el precio va a ser más alto y eso afecta directamente al que compra los vasos: a todos los restaurantes, cafés, etcétera. O sea, todo lo que ganó un sector lo pierde otro ámbito dentro de la misma economía.

La segunda cosa que se debe tener en claro si se decide abrir la economía es que no se puede hacer de un minuto para el otro, sino que se tiene que dar tiempo al sector privado para que se adecue al nuevo escenario de competencia externa.

El tercer aspecto a considerar es que para hacer competir al ámbito privado con el externo se lo debe poner en igualdad de condiciones. Eso demanda una readecuación del sector público y, básicamente, todo lo relacionado a presión tributaria, ineficiencia de gasto y problemas de logística.

En síntesis, la apertura disciplina porque, básicamente, una economía por definición tiene recursos escasos y los mismos se van a asignar a la producción de bienes donde el país es competitivo. Argentina tuvo experiencias de apertura de economía. La más reciente fue en los años 90, cuando se hizo demasiado rápido y hubo sectores que perdieron, pero es notable que hubo sectores de la industria que multiplicaron sus exportaciones y fueron muy competitivos.

- Pero hay sectores que realmente no son competitivos, como varios textiles, ¿qué se hace con ellos?

- Uno puede decidir proteger un sector de la economía por determinada causa, pero hay que saber exactamente cuál es el costo de hacerlo y la gente debe conocer que se los está subsidiando con los impuestos.

- Volviendo al escenario político electoral, si se confirma la victoria de Alberto Fernández el 27 de octubre, ¿cómo pueden comportarse la economía hasta el pase de mando?

- Diría que hay, por lo menos, dos fechas claves, el 27 de octubre y el 10 de diciembre, suponiendo que no hay balotaje. En ese período estaría el gobierno actual con un nuevo Presidente, hay una transición. Creo que ahí empieza a jugar el posicionamiento político que tenga cada uno.

Desde los números, puedo decir que no tendría que haber una crisis cambiaria porque el Banco Central tiene reservas. Tampoco debería haber un problema con los depósitos, porque el sistema financiero, tanto en pesos como en dólares, está hiperlíquido.

Es decir, si uno quiere sacar sus depósitos, el 50% de los dólares están en el BCRA como encajes y el otro 50% está prestado a exportadores con contradocumento a corto plazo, por lo que no hay posibles inconvenientes. En tanto, en los depósitos en pesos, por cada $100 de stock de depósitos el 65% ($65) lo tiene el Banco Central como encaje o Leliq, por lo que tampoco hay falta de liquidez.

- ¿Qué solución está pidiendo el mercado para tranquilizar el "clima" económico del país?

- El mercado pide que Frente de Todos muestre un plan creíble y sustentable. Por eso, la próxima administración debe continuar con el Fondo Monetario, porque todavía sigue haciendo desembolsos netos, que es una cosa importante. En 2020 otorgará plata en términos netos, porque desembolsará u$s4.000 millones y hay que pagar u$s2.200 millones de intereses.

- ¿Cómo se sale de este problema en el mediano plazo?

- Hay que tener superávit fiscal, hay que ahorrar, tener un fondo anticíclico, y como todos pensamos en dólares, hay que tener una política cambiaria con un tipo de cambio estabilizado en el tiempo. Para eso se necesita bajar la tasa de inflación, superávit fiscal y desindexar la economía. Hay que discutir cómo se genera riqueza, inversión, ahorro interno y mejorar la productividad. En resumen, Argentina necesita un estadista: alguien que vende un futuro mejor a cambio de un sacrificio actual.

Por Mariano Jaimovich, Iprofesional

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