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EL MINISTRO QUE EMPLEA EN NEGRO: Triaca y un escándalo que no cayó del cielo

A esta altura, ya estamos acostumbrados al “haz lo que yo digo y no lo que yo hago” de los funcionarios de Cambiemos. Macri pide austeridad y compra una palmera para la Casa Rosada por más de 200 mil pesos. Larreta pide lo mismo, aumenta las tarifas y después gasta 39 millones en una falsa pileta que, encima, ya está descascarada. Dujovne dice que quiere atraer inversiones a la Argentina pero mantiene 80 millones de dólares afuera del país e inaugura una casa de 1,5 millones de dólares en Punta del Este.

17 de enero| Cecilia Rodríguez |

El último grito de la moda en esta costumbre de hacer todo al revés de lo que se exige a la población lo trajo el ministro de Trabajo y su colorido audio de WhatsApp en el cuál insulta y despide a una trabajadora doméstica, Sandra Heredia, a la que tuvo en negro desde el 2012 hasta 2015, cuando blanqueó una parte de su sueldo a unos estratégicos 8 días de que Mauricio Macri se hiciera con la presidencia de la Nación. No contento con eso, Jorge “Combate a las mafias” Triaca anotó a Heredia como delegada interventora del SOMU, el sindicato de marítimos que, a instancias de la cartera laboral, fue intervenido en 2016 luego de la detención de su entonces dirigente Omar “Caballo” Suárez. Por este motivo, la defensa de Suárez presentó una denuncia contra Triaca, pidiendo que Heredia desarrolle ante el juez sus declaraciones.

Esto hay que sumarlo a la colección de denuncias que acumula la primera interventora que puso Triaca, la actual senadora de Cambiemos, Gladys González. Durante su pasaje por el SOMU, González hizo llenar varias fojas en la justicia penal por abuso de autoridad, estafa procesal, falso testimonio, falsificación de instrumentos públicos y “otros más dentro de una asociación ilícita”, según señala de manera textual la denuncia presentada por Felipe Brighina y afiliados del SOMU que se tramita en el Juzgado Nº 2.

Ante la difusión del audio en los medios de comunicación, durante el miércoles estalló el pedido de renuncia del ministro. En Twitter, el hashtag #ChauTriaca fue TT.

A pesar de que Triaca quiera vender el escándalo como un “exabrupto” aislado, motivado porque “no encontraba su silla de ruedas”, hay que decir que su audio no cayó del cielo. El historial del ministro está colmado de hechos que sugieren que su actitud hacia Heredia no es algo que “no se condice” con su “manera de actuar”, como declaró el funcionario en su cuenta de Twitter, sino la respuesta natural de un hombre educado desde la cuna en las artes de la política antiobrera.

La manzana no cayó lejos del árbol El actual Ministro es hijo del histórico dirigente del gremio de Obreros y Empleados Plásticos y de la CGT que tenía el mismo nombre, Jorge Triaca. El padre inició una frondosa carrera en el sindicalismo peronista desde muy joven, bajo la tutela de Vandor. En los años 70, pasó de estar muy cerca de Isabelita y López Rega y colaborar con la Triple A –como señaló un testigo en la causa La Perla- a ser parte de las cúpulas sindicales que pactaron con dictadura a partir de 1977, luego de pasar un año preso en el sistema legal junto con Carlos Menem.

En el 85, cuando las cúpulas militares preparaban su defensa en el juicio a las juntas, los abogados de Videla, Massera y cía llamaron como testigos a los sindicalistas que habían “dado su consentimiento a la metodología empleada para reprimir la subversión” (Clarín 18/4/85). Uno de ellos fue Jorge Alberto Triaca. Ante la pregunta de la defensa sobre el trato que había recibido cuando estuvo detenido respondió: “el trato fue ejemplar. Fui atendido por oficiales del Comando de la Armada, en la mesa nos trataban los suboficiales”.

Se ve que el tiempo que compartieron con Menem, bajo el cuidado “ejemplar” de la Armada, no fue en vano. En los 90, Triaca padre fue Ministro de Trabajo del riojano. Unos años después, bajo el mismo gobierno, el hijo se inició en los oficios neoliberales.

El ex estudiante del colegio Newman de Benavídez (el mismo al que fue Macri) y licenciado en Economía de la Universidad de San Andrés participó como consultor en el proyecto de Reforma de la Administración Pública entre 1996 y 1998, respondiendo al Ministerio de Economía. En 1998 también fue consultor del proyecto de Reforma del Sector Productivo. Ambos proyectos fueron parte de una política neoliberal a ultranza que llevó los índices de desocupación a cifras históricas en Argentina.

Triaca hijo también formó parte del gobierno de Eduardo Duhalde, al integrar la Jefatura de Gabinete de ministros entre 2002 y 2003. Luego de los asesinatos de Kosteki y Santillán, y frustrado el intento de Duhalde de preservarse en el poder, Triaca se sumó a las filas del PRO.

Frases célebres y algunas mentiras Desde que oficia de ministro de Trabajo de Macri, Triaca no dejó dudas sobre su orientación. Basta recorrer sus frases célebres del último año.

En enero de 2017, cuando aumentaba la preocupación por despidos y suspensiones en el sector privado, Triaca justificó a los empresarios y pidió comprensión. "Entendamos al que despide", dijo. Más tarde, un día después del día internacional de los trabajadores, el funcionario echó a 30 empleados de maestranza de su Ministerio.

Cuando la multinacional PepsiCo dejó a 600 familias en las calle, en julio de 2017, el ministro de Trabajo justificó los despidos, el violento desalojo y la represión a los trabajadores: “Se cumplió con la ley”, afirmó a los medios de prensa, a pesar de que los despidos eran ilegales ya que la empresa no tenía crisis.

No falta en el currículum del ministro la típica mentirilla y falsa promesa. A días de las elecciones legislativas de octubre de 2017 Triaca se dirigió a los medios de comunicación para prometer que "la reforma laboral será gremio por gremio, al estilo Vaca Muerta". Una vez ganadas las elecciones, a las promesas se las llevó el viento y resultó ser que el macrismo armó un proyecto de ley para presentar al Congreso. No solo eso sino que Triaca, el que prometía que sería “gremio por gremio”, fue el encargado de reunirse con la CGT (que por supuesto reculó en chancletas) para pactar la reforma para “todos los gremios”. Si la reforma laboral no pudo votarse aún (y ya anunciaron que no lo harán en febrero) es porque el horno no está para bollos: el repudio masivo a la reforma jubilatoria todavía muestra heridas abiertas en la propia base electoral de Cambiemos. Pero la mentira del ministro está ahí, para quien quiera verla.

Por último, y contrastando otra vez con el supuesto combate a las mafias, la hermana de Triaca fue nombrada como directora del Banco Nación. A los que les pareció que la cosa era un acomodo burdo, salió a responder el jefe de Gabinete, Marcos Peña, defendiendo la designación de otra representante del clan que, desde los 70 en adelante, viene ofreciendo ajustes y represiones de todo tipo y color a los trabajadores y el pueblo.

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